«Al final no hay nada fácil y solo lo conseguirás si lo haces con pasión»

Manel del Castillo

Manel del Castillo es director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y director de la Unidad Territorial que comprende los centros de Cataluña, Baleares, Valencia, Zaragoza y Murcia. Es también presidente de la Fundación Factor Humano y presidente de ECHO (European Children’s Hospitals Organisation).

Manel del Castillo | Gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona y director de la Unidad Territorial I

Hablamos con él para saber cuáles son los retos de futuro y cómo es dirigir un centro de referencia como el Hospital de Esplugues SJD.

¿Cuáles son los retos más importantes que afronta la Orden Hospitalaria de Sant Joan de Déu?

Uno de los grandes retos, y en esto ya se trabaja, es adaptarse al siglo XXI. Antes la Orden se ocupaba de llegar allí donde nadie más lo hacía. Ahora nos encontramos con que, a menudo, la Administración cubre necesidades que antes no cubría, pero, sin embargo, nosotros podemos seguir haciendo las cosas de manera diferente aportando integración y los valores de la Orden.

El reto de la Orden es reposicionarse y ver qué espacios dentro de la vulnerabilidad quedan por cubrir, sobre todo en el ámbito social, en el que tenemos mucho campo por crecer. En el sector sanitario tenemos espacio siempre que seamos capaces de ofrecer unos rasgos diferenciales basados en nuestros valores.

Nuestra organización se caracteriza por tener una visión muy holística, que tiene en cuenta aspectos sanitarios, sociales, laborales o educativos. Esto nos permite dar una respuesta integral a las necesidades reales de las personas vulnerables, y a menudo es de gran ayuda para la Administración, que está organizada por departamentos que funcionan como silos que dificultan esta atención integral.

¿Es una premisa suya esta idea de ofrecer siempre algo diferente que vaya más allá?

Yo siempre digo que Sant Joan de Déu es más. Debemos ser capaces de ofrecer un plus de humanismo, que es lo que está en línea con lo que querría el fundador. Por ejemplo, en lo que se refiere a la salud mental, las necesidades desbordan frecuentemente el ámbito estrictamente sanitario, y se suman problemas sociales, laborales, educativos, etc. Nuestra organización debe ser capaz de detectar estas necesidades y prestar la atención integral que nos caracteriza, más allá de cuál sea la consejería o el departamento con el que tenemos la relación contractual.

Ir más allá para ofrecer algo diferente también en el hospital.

El hospital de Esplugues es un centro singular. Somos un centro monográfico en un país donde los hospitales son generales. Somos un centro no público que se dedica a la investigación, en un entorno donde la investigación se realiza en los grandes hospitales públicos. Y, finalmente, somos un centro muy grande que pertenece a una organización en la que en general los centros son pequeños. Esta rareza nos hace a menudo la vida difícil, pero esta singularidad también puede ser nuestra gran fortaleza.

El hecho de ser un centro pediátrico nos obliga a ir siempre a contracorriente y ante esto creemos que debemos poner en valor nuestras características diferenciales e intentar que nos reconozcan como un centro único. De este concepto sale nuestro proyecto Singularity. Este mismo concepto lo tienen muy trabajado en Francia o Londres, con sus dos grandes centros pediátricos, dos centros únicos que se consideran un orgullo nacional.

“Yo me dedico a contar historias porque pienso que lo mejor que puedo aportar es crear un relato que ayude a alinear a todo el mundo.”

El Pediatric Cancer Center, la nueva unidad de recién nacidos, quirófanos de última generación, La Casa de Sofía… ¿son algunos ejemplos de esta singularidad?

Sí. Se basan en la idea de detectar problemas a menudo muy específicos e intentar dar una respuesta singular adaptada a las necesidades reales de cada caso. Al final, es hacer que ocurran cosas. Yo siempre digo que hay personas que están en el mundo de la gerencia para ser, otras para tener y otras, por suerte muchas, para hacer. Y, al final, todo se reduce a la capacidad que tiene la organización de transformar y mejorar la realidad.

¿Qué papel tiene como gerente del hospital de Esplugues en esa singularidad?

Yo me dedico a contar historias porque pienso que lo mejor que puedo aportar es crear un relato que ayude a alinear a todo el mundo. Y cuando los profesionales están bien alineados, todo es más fácil. Somos una organización muy horizontal en la que los mandos pueden tomar decisiones con mucha autonomía, y esto es posible porque todos y todas tienen muy integrado hacia dónde debemos ir. Por lo tanto, desde la gerencia lo más importante es tener un proyecto estable, consolidado y participativo, que tenga un relato con el que todo el mundo conecte y hacer que pasen cosas; volvemos a la importancia del hacer.

¿Qué es para usted la solidaridad?

Nosotros somos una organización hospitalaria y la esencia de Sant Joan de Déu es la hospitalidad. Dentro de la hospitalidad yo entiendo la solidaridad en una doble dirección: necesitamos la solidaridad de los demás para llevar a cabo nuestra misión; por lo tanto, somos promotores de solidaridad. Y puesto que somos una entidad del tercer sector también hacemos y trabajamos la solidaridad, ya sea a través de proyectos concretos, los hermanamientos, las campañas… En definitiva, una solidaridad necesaria que siempre se mueve bajo el hilo conductor de la hospitalidad, el cuidado y el acompañamiento integral de las personas más vulnerables.

«Para la gente que nos gusta que pasen cosas, San Juan de Dios es el lugar ideal, porque puedes contribuir a mejorar tu entorno.»

¿Qué ha aprendido a lo largo de estos 20 años al frente del hospital de Esplugues y de su vínculo con Sant Joan de Déu?

He aprendido que Sant Joan de Déu es adictivo, porque, una vez entras y te implicas, ¡ya no sales! (ríe). He aprendido muchas cosas, pero lo más importante, y lo apuntaba antes, es la importancia de trabajar en una organización que sea flexible y que te permita transformar las cosas. Para la gente que nos gusta que pasen cosas, Sant Joan de Déu es el sitio ideal, porque puedes contribuir a mejorar tu entorno.

Y después he aprendido la importancia de las personas a la hora de gestionar. Te das cuenta de que la clave no son los organigramas ni las estructuras, sino las personas. Si consigues encontrar a las mejores, es decir, personas con talento que sepan y dominen su campo, que entiendan el proyecto y que quieran hacer las cosas con pasión, entonces ya lo tienes todo ganado.

Al final, ¿el suyo también es un liderazgo apasionado?

A mí me gusta mucho poner de ejemplo a un animal para explicar este liderazgo, la jirafa. La jirafa es un animal muy inspirador que tiene unas características que la hacen muy especial. Es el animal más alto de todos, lo que significa que tiene una mirada muy larga. Para mí es importante que los mandos intermedios, que es donde te juegas el proyecto, tengan esa mirada larga. Que entiendan dónde están y sean capaces de ver más allá. La jirafa es el animal que menos duerme. No queremos líderes con problemas de insomnio, pero sí que es importante contar con personas despiertas, que sepan leer lo que sucede a su alrededor y puedan detectar oportunidades. Es un animal social, tranquilo, no tiene enemigos ni se pelea con nadie. A mí me gusta ese tipo de liderazgo tranquilo, inclusivo y participativo. Y la cuarta característica es que es el animal con el corazón más grande, porque debe hacer llegar la sangre hasta la cabeza. Creo mucho en la compasión entendida como la empatía acompañada de una acción y en la pasión por poder sacar adelante los proyectos. Al final, no hay nada fácil y solo lo conseguirás si lo haces con pasión.

¿Qué le hace feliz de su día a día en el hospital?

Yo disfruto viendo cómo evolucionan las cosas. Disfruto todo el proceso. Cuando eres capaz de detectar problemas, buscar soluciones, proponerlas, realizarlas y aplicarlas. Ver cómo pones en marcha todo esto, como equipo y que, además, sirve de algo, esto me hace sentir mucha satisfacción.

Y en el plano más personal me hace feliz compartir tiempo con mis amigos, con mi familia y tener conversaciones con mis hijos pequeños. A veces, en estas sencillas conversaciones con los niños he encontrado respuestas a los problemas que parecían más complejos.

Esta entrevista forma parte de la Memoria Solidaridad SJD.

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