Diana Casellas: «Lo peor de estar en la calle es como te mira la gente»

Diana Casellas, responsable Sensibilización Obra Social SJD

Licenciada en Periodismo y Humanidades. Su trayectoria vital siempre ha estado vinculada al ámbito social y educativo, tanto desde la vertiente profesional como voluntaria. Ha trabajado durante más de 15 años en entidades del tercer sector y desde 2012, forma parte del equipo de la Obra Social Sant Joan de Déu como responsable de sensibilización. Está convencida que, como decía Paulo Freire, hay que desarrollar una pedagogía de la pregunta. Porque solo cuestionándonos permanentemente el mundo, llegaremos a encontrar respuestas.

Diana Casellas Paulí | Responsable de Sensibilización de la Obra Social de San Juan de Dios

Una de las principales dificultades de las personas que se encuentran en situación vulnerable (sin hogar, con problemas de salud mental, con discapacidad…) tiene relación directa con los estereotipos que generamos sobre su situación y, en algunos casos, una visión culpabilizadora hacia las causas que los han llevado a sufrir exclusión. Por eso, la lucha contra el  estigma y la discriminación de los colectivos vulnerables es fundamental para posibilitar su inserción social y lograr una sociedad más justa e inclusiva.

Muchas de las personas que han estado en la calle, que han sufrido una enfermedad mental grave, o jóvenes que han tenido problemas penales, explican como lo más complicado, más que la situación en sí misma, es enfrentarse a la sociedad que a menudo los señala, los culpabiliza o simplemente los ignora. La discriminación y la invisibilidad hacia estos colectivos contribuye a fomentar la desigualdad social.

Los estereotipos y los prejuicios nos reducen de tal manera la realidad que la distorsionan y la simplifican, a menudo con connotaciones negativas

Los estereotipos y los prejuicios nos ayudan a categorizar el mundo, entenderlo y poderlo explicar. Pero una de sus limitaciones, si no somos conscientes de cuándo y por qué los usamos, es que nos reducen de tal manera la realidad que la distorsionan y la simplifican, a menudo con connotaciones negativas. Asociamos, por ejemplo, las personas sin hogar a personas vagas, alcohólicas, marginadas. Y lo leemos todo con este prisma sin cuestionarnos la veracidad  de estas creencias y probar de entender los matices que conforman cualquier realidad social.

Y si el conjunto de creencias actúan en el plano cognitivo, el estigma y la discriminación actúan en el plano conductual. Porque si miro a la persona solo desde estos adjetivos negativos, mi  actuación hacia ella será de rechazo, miedo o indiferencia.

Por todo esto es importante desmontar estos prejuicios y luchar contra el estigma que se deriva. I para hacerlo, es clave la sensibilización social.

Como dice Luis Arancibia, exdirector de la Coordinadora de ONG para el Desarrollo de España (CONGDE), sensibilizar es “conocer y reconocer la realidad, reflexionar sobre sus causas, y generar el compromiso necesario para transformarla”. Para conseguirlo, son claves las tres fases que él mismo describe: sentir (dejarse afectar por la realidad del otro), pensar (conocer y reconocer la realidad del otro) y actuar (intervenir sobre las causas).

Es importante que las entidades sociales nviertan esfuerzos en educar a la sociedad e informar desde una vertiente crítica.

Es importante que las entidades sociales, que trabajan con realidades y colectivos desfavorecidos, inviertan esfuerzos en educar a la sociedad e informar desde una vertiente crítica. A menudo no son realidades simples, pero solo desde este compartir seremos capaces de generar nuevas miradas, nuevas formas de relación. Solo cuando conoces, puedes sentirte animado a implicarte.

Si queremos un mundo mejor, necesitamos personas capaces de acercarse al mundo desde su complejidad. Y para hacerlo, hace falta que tengan los elementos de reflexión necesarios. A través de los proyectos de sensibilización y educación que llevamos a cabo, queremos que conozcan la realidad de los que sufren, de los que se sienten excluidos. Y que, en el descubrimiento de las personas, situaciones e historias de vida, se generen vínculos que ayuden a hacer caer los estereotipos.

Como subrayaba el sociólogo Zygmunt Bauman, vivimos en una sociedad dominada por la liquidez y caracterizada por la precariedad en los vínculos humanos, una sociedad individualista y privatizada. Pero hace falta recuperar el factor relacional, la empatía, el acercamiento hacia el otro como una persona con derechos y dignidad igual que tú. Porque cuando conoces al otro y entiendes su historia ya no puedes seguir sintiéndote indiferente.

Este artículo se publicó el 12 de septiembre de 2017 en Social.cat

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