«Incluso de la peor situación del mundo surgen cosas maravillosas»

L’Aina té 28 anys i és auxiliar d’infermeria al Parc Sanitari Sant Joan de Déu. El seu primer contacte amb aquest centre comença als 16 anys quan decideix fer voluntariat, des de llavors va descobrir la seva vocació: cuidar les persones més vulnerables. Amb el temps decideix formar-se com a auxiliar d’infermeria, fa les pràctiques al Parc Sanitari i actualment treballa a la Unitat d’Hospitalització de l’Hospital General del Parc Sanitari. Ella, igual que tots els professionals sanitaris de SJD, ha viscut la crisi de la COVID-19 a primera línia.

Aina Leida | Auxiliar d'infermeria al Parc Sanitari SJD

¿Cuál ha sido tu papel en la crisis actual?

El de siempre, cuidar al paciente, pero multiplicado por mil. En primera línea luchando por ellos y por nosotros.

¿Cuál ha sido tu función? ¿Y tu experiencia? ¿Qué sacas de positivo de esta crisis?

Al principio lo viví mal, se me cayó el mundo encima. Trabajábamos con poca información y con miedo. A contracorriente. El hecho de no tener material para protegernos me generó mucha inseguridad. Con el paso de los días todo se fue normalizando y cambié la visión de todo y, a partir de aquí y a pesar de la situación, todo lo que he vivido han sido cosas bonitas. He conocido a mucha gente que no habría conocido si no hubiera sido por toda esta crisis, compañeros de otros servicios y otras plantas. Ha sido un regalo trabajar todos a una.

¿Qué has aprendido de todo esto?

He aprendido que no debo menospreciarme nunca más. Que los cambios siempre llevan algo positivo y que incluso de la peor situación del mundo surgen cosas maravillosas.

Hemos tenido la posibilidad de cuidar muchas personas y poder despedirnos de muchas de ellas, acompañarlas para que no estuvieran solas.

¿Cómo te sientes formando parte de un colectivo como el sanitario en tiempos como los actuales?

Afortunada. Hemos tenido la posibilidad de cuidar muchas personas y poder despedirnos de muchas de ellas, acompañarlas para que no estuvieran solas. Ha sido duro, pero también hemos podido ver el amor en toda su plenitud. Con Inma Merino, responsable provincial de Voluntariado y Bernat Carreras, psicólogo clínico y coordinador de los Equipos de Atención Psicosocial (EAP) del Parc Sanitari, ha realizado un trabajo de apoyo y gestión emocional de los profesionales y de la situación vivida.

¿Cómo ha sido trabajar con ellos?

Ha sido uno de los pequeños regalos que me ha dado esta crisis. Inma aporta mucha seguridad. Ella se ha encargado de cuidar de mi salud mental. Y Bernat ha sido un descubrimiento. Tiene la palabra exacta para cada momento delicado y se ha encargado de conducir esta situación lo mejor posible. Los tres hemos podido vivir momentos bonitos como la historia de Antonio y Carmen.

¿Nos puedes explicar esta historia de Antonio y Carmen?

Antonio y Carmen, un matrimonio mayor, llegan al Parc Sanitari con diagnóstico de COVID-19. Con el paso de los días, Carmen empeora y la trasladan a la Unidad de Semicríticos. Antonio es una persona con la que conectas fácilmente y le vimos muy vulnerable y muy preocupado por su mujer. Nosotros hacíamos lo posible para intentar animarle. Él sabía que ella estaba grave, pero no imaginaba lo que estaba a punto de vivir. Desgraciadamente llegó el día en que Carmen nos estaba dejando y él no sabía nada. En ese momento contactamos con Inma y Bernat, y ellos nos ayudaron a gestionar aquella situación. Vivimos aquellas horas con mucha pena, pero también con mucha ternura. Carmen y Antonio, después de toda una vida juntos, pudieron despedirse el uno del otro y, en plena pandemia, conseguimos que la hija también pudiera despedir de su madre.

¿Cómo puede ser que con una situación tan difícil acabes sintiendo que eres afortunada?

Afortunada de estar en el lugar y en el momento indicado con los compañeros, afortunada de la profesión y de los compañeros.

Este contenido forma parte de la Memoria 2019 de l’Obra Social de Sant Joan de Déu.

Los profesionales de hospitales, unidades sociosanitarias y centros sociales de San Juan de Dios se han visto afectados por la sobrecarga laboral generada por la COVID-19. Pero hay otras implicaciones sociales y emocionales nacidas de esta crisis, ellos son también una de Las Caras de la Vulnerabilidad. ¡Ayúdanos a cuidarlos con un donativo o creando un reto solidario!

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