Cuidar para integrar, un valor en San Juan de Dios

Una cuidadora con una persona atendida en la FAD

Más de 600 personas en situación de riesgo de exclusión social han sido formadas para cuidar a domicilio a personas con dependencia.

Este programa de servicio de atención domiciliaria tiene como objetivo contribuir en los valores de cuidar e integrar conjuntamente. Esta formación a personas en riesgo de exclusión social asegura una atención a las que han perdido autonomía personal o tienen problemas derivados del envejecimiento. Al mismo tiempo, contribuye en la inserción laboral de las personas que están en situación de vulnerabilidad.

Tal y como explicó Ana Pérez Carmona, directora de la Fundació d’Atenció a la Dependència de San Juan de Dios, «atender personas en situación de fragilidad física, cognitiva mental o social es más que un reto, un compromiso.» Entre el año 2012 y 2018, la Fundació d’Atenció a la Dependència Sant Joan de Déu (FAD) con la colaboración de Cáritas Diocesana de Barcelona ha formado un total de 665 personas que, de forma personalizada, podrán atender a las personas en situación de dependencia. Este plan incluye las técnicas y adaptaciones necesarias para desarrollar una atención en su domicilio, y la capacidad para identificar los cambios de una persona para activar la atención preventiva. Las dos entidades, San Juan de Dios y Cáritas, han explicado que con este programa se comprometen a garantizar una ocupación estable y digna, y que hace falta potenciar la inserción laboral de larga duración de los colectivos afectados por la precariedad laboral, como son los jóvenes, las personas con baja formación, los migrantes y las mujeres.

Del año 2012 al 2018, un 65% de los profesionales que realizaron el curso están trabajando, y la mayoría con contratos de más de un año de duración. Los cuidadores y las cuidadoras han explicado que esta experiencia les ha cambiado la vida. Ángel Custodio Burgos, por ejemplo, ha dicho que la formación le ha enseñado a «tener mucha empatía y a saber como se pueden llegar a sentir las personas que son cuidadas.» Raquel Cervera, que también es cuidadora, destaca un día de la formación: «Siempre recordaré cuando nos explicaron lo que somos nosotros y lo que son las personas que cuidamos. Ellas son como un árbol que necesita un soporte, y nosotros somos este soporte. Me quedó grabado: yo soy este soporte.» 
 

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