'Ébola en África y Europa: lecciones aprendidas'

Martes, 25 Octubre, 2016

El Dr. Guillermo Vázquez, médico especialista en medicina tropical y asesor sanitario de la orden de San Juan de Dios durante la crisis en Sierra Leona, Ghana y Liberia, ha visitado Navarra para reflexionar sobre el ébola en África y Europa y exponer las conclusiones obtenidas tras la crisis de la epidemia de esta enfermedad ocurrida en 2014. 

Vázquez es médico cooperante con diversas organizaciones internacionales y ha colaborado durante muchos años con los Hermanos de San Juan de Dios en distintos proyectos, fundamentalmente en África. Especialista en medicina intensiva, catedrático de medicina en las universidades de Granada y autónoma de Barcelona, ha trabajado en diversos hospitales de España, de la Unión Europea y ha colaborado con hospitales de Estados Unidos. 

El Dr. Vázquez conoce el trabajo de la Orden Hospitalaria en Camerún, Guinea Conakri, y Liberia. Es uno de los pocos expertos sobre ébola y viajó “al terreno” durante la epidemia de 2014, para colaborar en la reapertura del Hospital San José de Monrovia (Liberia), asesorando la formación de profesional sanitario y la aplicación de protocolos de protección. Durante la crisis su conocimiento resultó fundamental y le llevó también a actuar como asesor del Estado en 2014.

El doctor puntualizó en su intervención que “la epidemia está bajo control, registrándose casos esporádicos. El virus puede persistir, una vez alcanzada la curación clínica, en determinados fluidos corporales y esto supone que personas aparentemente curadas pueden contagiar a su entorno”.

Tras la experiencia de la epidemia el doctor concede especial importancia a un factor determinante para el éxito de la intervención: “las epidemias con este perfil solo pueden controlarse si la comunidad local se involucra y esto requiere comprender y respetar, entender sus necesidades y su cultura”.

Vázquez describió la situación que viven determinados países como Sierra Leona o Liberia donde buena parte del personal sanitario, médicos y enfermeras, fueron las primeras víctimas de la enfermedad de ébola dejando a esas sociedades africanas sin prácticamente soporte sanitario “el número de médicos por habitante ya era mínimo, si a ello unimos los efectos del ébola sobre personal sanitario y la ausencia de universidades y centros de formación… pueden ustedes imaginar la precariedad de los sistemas de salud africanos”.

Mencionó la celeridad con la que se ha actuado en el desarrollo de vacunas eficaces: “Se han ensayado diversas vacunas  incluso durante la propia epidemia y a día de hoy se está utilizando una”, y se refirió a las líneas de investigación actualmente abiertas para mejorar los materiales para trajes, utensilios y recursos sanitarios destinados la protección y comodidad de los profesionales en el ejercicio de su labor.

Defender el derecho a la salud de las personas
Guillermo Vázquez expresa repetidamente un concepto: “en un mundo interconectado y globalizado, las profesiones sanitarias deben de jugar un papel importante en defensa del derecho y protección de la salud de las personas, tanto individual como colectivamente” y aboga por profundizar en la “formación y el entrenamiento específico para la medicina aplicada, también a los países en vías de desarrollo”.

El doctor puntualizaba: “El ébola es la primera epidemia del siglo XXI, siglo globalizado y sin fronteras técnicas. Intentar dar una salida al ébola con soluciones del pasado siglo XX no puede a funcionar”.

Por último, Guillermo Vázquez se fijó en las diferencias que el abordaje de enfermedades de este tipo puede tener en África y en sociedades avanzadas: “la sanidad de los países desarrollados es muy potente y está capacitada para la respuesta al ébola. Podrá sorprender en algún momento, como pasó en EE UU o en España, pero la capacidad de respuesta es muy rápida. Aquí, en España, a las diez horas de haber detectado el caso todos los contactos estaban ya identificados e inmediatamente se habían tomado las medidas”. Este escenario no se puede dar en África por lo que resulta evidente que deben existir diferencias entre la actuación entre África y Europa: “los protocolos para países de pobreza extrema nunca fueron pensados para aplicarse en Europa. Un protocolo africano no sirve aquí”.

El doctor se mostró “esperanzado” al ser preguntado por las posibilidades del continente africano, aunque matizó “siempre que nos relacionemos con respeto hacia África. La educación es el camino para el futuro de África”.

Hechos que realmente importan